Génesis
El sol: lo que casi nadie te dice
Ponerse crema no es la parte difícil. La parte difícil es ponerse la suficiente y volver a ponerla.
Casi todo el mundo compra bien la crema y la usa mal. No es culpa de nadie: las instrucciones vienen en letra diminuta y hablan de miligramos por centímetro cuadrado.
Traducido: para un cuerpo adulto hacen falta unos seis cucharadas soperas de crema. Es muchísimo más de lo que solemos poner. Con la mitad, un factor 50 se comporta como un factor 20.
Segundo punto: se reaplica. Cada dos horas y siempre después de bañarte, aunque el bote diga resistente al agua. Resistente no quiere decir permanente.
Tercero, y es el que más cambia las cosas: la ropa protege más que cualquier crema. Un pareo encima cubre hombros y espalda sin que tengas que salir del sol a la fuerza. Una camiseta seca de tejido tupido bloquea más que un factor alto mal aplicado, y no hay que reaplicarla.
Y la franja de las doce a las cuatro sigue siendo la franja de las doce a las cuatro. La sombra a esa hora no es renunciar al día, es poder aguantar el resto.





