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Macramé y crochet: en qué se diferencian de verdad
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Macramé y crochet: en qué se diferencian de verdad

Se confunden constantemente y no son lo mismo. La diferencia se nota en cómo caen, cómo aguantan y cómo se cuidan.

El macramé se hace anudando. No hay aguja ni ganchillo: hay hilos que se cruzan y se aprietan en nudos, uno detrás de otro. Por eso el macramé tiene relieve, cuerpo y una geometría muy marcada.

El crochet se teje con ganchillo, punto sobre punto, formando una malla continua. Es más flexible, más ligero y más elástico.

En una prenda de baño esto se traduce en cosas concretas. El macramé sostiene mejor la forma y aguanta el tirón, así que funciona bien en copas y en paneles estructurales. El crochet se adapta al cuerpo y respira más, pero cede con el uso si el punto es muy abierto.

Al secar también se comportan distinto: el macramé retiene más agua en los nudos y tarda más, y conviene tenderlo en horizontal para que el peso no lo deforme.

En nuestras piezas solemos combinar los dos, precisamente porque cada uno resuelve una parte distinta de la prenda. En Crochet verás el punto abierto trabajado en color, como en el Rojo Pasión o el Ciruela; en Macramé, los nudos que dan cuerpo a la copa. Y en las Estrellas de mar, las Conchas y las Flores los dos conviven en la misma pieza.

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