Génesis
Diez minutos de mar al día
No hace falta un día entero de playa. Hay algo que ocurre en los primeros diez minutos y que no necesita más.
La playa tiene fama de plan de día completo: nevera, sombrilla, toalla, tres horas. Y como es un plan grande, se pospone hasta que hay un hueco grande. Que casi nunca llega.
Prueba lo contrario. Diez minutos. Bajar, meterte, salir, volver. Sin sombrilla y sin nevera.
Lo que pasa en esos diez minutos es curioso: la cabeza se calla. No por nada místico, sino porque el agua fría obliga a atender al cuerpo, y mientras atiendes al cuerpo no puedes seguir dándole vueltas a lo otro.
Si vives cerca del mar, esto es lo más barato que vas a hacer hoy por ti. Y si no vives cerca, funciona parecido con cualquier agua fría y cualquier sitio donde no lleves el teléfono.




