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Aprender a no hacer nada
Reflexiones

Génesis

Aprender a no hacer nada

Estar tumbada mirando el agua sin escuchar nada ni contarlo a nadie es una habilidad, y se ha vuelto rara.

Antes en la playa te aburrías. Había un rato largo, entre baño y baño, en el que no pasaba nada. Mirabas el agua, seguías a alguien con la vista, te quedabas medio dormida.

Ese rato ha desaparecido. Ahora hay pódcast, hay series descargadas, hay el móvil dentro de una bolsa hermética para que no pase nada.

No vamos a decir que eso esté mal. Pero conviene saber qué se cambia por qué. Ese rato de nada era donde aparecían las ideas raras, los recuerdos que no buscabas y las decisiones que llevabas meses posponiendo.

Prueba a dejar el móvil en la bolsa una tarde entera. Los primeros veinte minutos son incómodos de verdad. Después pasa otra cosa.

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